¿QUÉ VOTAR?

(Tomado de Revista Alandar nº246, marzo 2008, Rafael Díaz Salazar)

A nadie, en su sano juicio, se le ocurriría buscar un programa de gobierno o un código legislativo en el Evangelio. El Evangelio no dice cuál es el mejor programa político.
La experiencia cristiana influye en la vida, en la acción y en las opciones políticas de las personas. Esta experiencia nos da una forma de ver la vida, contiene unos valores, nos impulsa a una transformación de la realidad, porque el Reino de Dios “está aquí”, en la historia concreta que vivimos.
Ante cualquier cosa que vivamos los cristianos, no encontramos una respuesta directa y exacta en los Evangelios. Tenemos que hacer un discernimiento para tratar de descubrir de qué manera la inspiración cristiana se puede traducir de forma lo más coherente posible en acciones concretas.
Según el Evangelio, lo central en esta vida es que los que sufren dejen de sufrir. Esa es la buena noticia: esto es lo que quiere Dios, y en lo que está empeñado. Jesús así lo anunció con obras y palabras.
Para el discernimiento cristiano de la política, no basta con releer el Evangelio, buscar la forma de hacer realidad sus valores y analizar los programas de los partidos. Es esencial realizar estas tres cosas poniéndonos en el lugar de los que sufren por el empobrecimiento y la injusticia.
“Todo es según el dolor con el que se mira” (M. Benedetti)
Por eso habría que mirar las propuestas para una justicia mundial (¿qué proponen los partidos sobre distribución de riqueza, deuda externa, empresas transnacionales, derechos humanos, comercio justo y soberanía alimentaria, acceso a medicamentos, control del comercio de armas, ecología, cooperación al desarrollo?)
Habría que ver sus propuestas para un orden social nacional (¿qué proponen los partidos en tema de migraciones, actuaciones en el campo de la marginación, planes para las poblaciones más empobrecidas, vivienda, educación, salud, desigualdad social?), las políticas económicas y fiscales (si apuntan a una mayor justicia social).
A la hora de decidir el voto, la conciencia es la única que manda y el respeto a la conciencia es sagrado. Es la conciencia de cada uno la que tiene que ver qué partido puede realizar una política que se acerque más a la erradicación del sufrimiento de los últimos.

1 comentario:

virilo dijo...

Sin duda a la hora de decidir el voto, hay que tener muy presente las propuestas de los distintos partidos, pero en mi opinión, lo primero y en ayuda de nuestra conciencia, es hacer un balance de las gestiones realizadas, analizarlas y ver los resultados, esto nos va a indicar el índice de aciertos y credibilidad del gobierno que hemos tenido hasta el momento, que presentó sus propuestas y que ha realizado e improvisado otras actuaciones.Pienso que hemos tenido tiempo suficiente como para no tener que esperar al último día de reflexión.Saludos