XV Domingo 13 julio 08 Hombres light

Todos conocemos esos productos modernos «rebajados» de su verdadero contenido: café descafeinado, leche descremada, tabaco sin nicotina. Alimentos y bebidas en forma «light», ligeros de calorías y atenuados en su fuerza natural.

Pues bien, según prestigiosos sociólogos y siquiatras, parece crecer entre nosotros un tipo de hombre «rebajado» de su verdadero contenido humano. Un hombre «light». Así llama el catedrático de psiquiatría E. Rojas a cierto tipo de hombre, fruto típico de la civilización contemporánea.
Se trata de un hombre relativamente bien informado, pero con escasa formación humanística. Muy atento a todo lo práctico, pero con poca hondura. Interesado por muchas cosas, pero sólo de manera superficial y ocasional. Un hombre ligero, cargado de tópicos, incapaz de hacer una síntesis personal de cuanto va llegando hasta él. Un ser con poca consistencia interna, que camina por la vida sin criterios básicos de conducta. Un hombre que ha escuchado tantas doctrinas y teorías, y ha visto tantos cambios y tan rápidos que ya no sabe a qué atenerse. Su actitud es: «qué más da», «todo es parecido», «para qué soñar».
Entonces se busca lo más fácil, lo más placentero, lo que se puede conseguir al instante con sólo mostrar la tarjeta de crédito. «Ahora dinero equivale a éxito. Ya no hay otras formas de triunfar socialmente».
No es difícil reconocer el perfil del hombre «light» en la parábola del sembrador. Hombres «sin raíces», en los que el evangelio o no puede penetrar o queda rápidamente ahogado «por los afanes de la vida y la seducción de las riquezas». Pero este hombre comienza a sentirse víctima de su propio vacío. Es un ser a la deriva, que está perdiendo hasta el gusto mismo de vivir.
El evangelio tiene hoy de nuevo su oportunidad. Es posible que muchas personas lo necesiten para vivir de manera más intensa y más sana. Sembrado con convicción, puede producir también hoy nuevos frutos.

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